miércoles, 4 de julio de 2012

Las ideas maduran (Más cierto que cuando llegó)

¿Qué es común a las familias de gente exitosa? ¿Cuál es la tendencia tan común que hace que la mayoría de las familias tenga hijos a los cuales les cueste alcanzar el éxito, o saber que quieren en su vida? Lo que encontramos siempre, como un patrón que se repite, es esa tendencia a encarrilar a los hijos, si no es que a todos los que podamos. Reemplazar los 'malos hábitos' por los 'buenos hábitos'. De chicos todo el mundo nos esta enseñando constantemente: 'Esto no se hace', 'Esto hacen las personas buenas', 'Uno tiene que...', 'Debemos ser...'. Por lo que desde chicos aceptamos todo tipo de reglas. No nos oponemos a las reglas, sino que las aceptamos. Llega una edad en donde estas reglas empiezan a interferir con cierto tipo de deseos. Estas reglas se ven llevadas al límite, puestas a prueba, y muchas veces llegan a auto destruirse por contradicciones. En ese momento es donde el sistema entra en crisis, aparece el error. Este error, donde las reglas empiezan a tambalearse, es el escenario en donde empiezan a aparecer huecos, huecos por donde el Ser puede salir, traspasando en parte o completamente en los mejores casos, a todo el sistema de creencias creado por los demás desde la infancia: el Ego. Es en este punto donde podemos ver surgir al Ser desde el fondo del Ego, y donde podemos ver el contraste entre el Ser y el Ego. Es en este punto donde tomamos conciencia de nosotros mismos y empezamos a plantearnos cosas, a dudar de las creencias de siempre, y a empezar a participar activamente de la creación del Ego, como herramienta que nos ayude a desarrollar nuestras actividades como personas. Empezamos a trabajar entonces en nosotros mismos. En pulir las cosas que no nos gustan, en hacer de nuestras creencias, un lugar mas cómodo, que responda a nuestros deseos, a lo que realmente queremos. Pero nos encontramos con una red gigantesca, un ovillo enredado, hilos que van y vienen de todos lados, casi imposible de desenredar. Nuestro Ego esta formado de un modo en la que si tocamos una parte, otras vienen a su rescate. Todo encaja perfecto, y es difícil salir de ahí. Nuestro ser estuvo siempre desde chicos, iluminando. Lo podemos imaginar como un reflector en el fondo de un tubo. El reflector ilumina, la luz recorre el tubo y sale por el otro extremo, completo, con toda su potencia. A lo largo de nuestro crecimiento nos dijeron como teníamos que responder frente a ciertas situaciones, y hubo otras en donde no nos dijeron nada, y la forma que encontramos a mano fue la que aprendimos a utilizar. En otras palabras, fuimos moldeando ese haz de luz que el ser emanaba, poniendo cosas en el medio, formando sombras chinas. Llegamos entonces a este momento donde nos damos cuenta de que en realidad no somos lo que creemos, que en realidad queremos cosas que no nos permitimos, porque nuestras creencias no nos dejaban disfrutar. Y empezamos a cambiar los hábitos. Hacemos fuerza, y con la poca luz que se cuela, con la forma de un engranaje, queremos formar un árbol. Nos taladramos la cabeza para poder ver como hacer para que un árbol encaje en un engranaje, para así poder aprovechar la poca luz que tenemos. Y suceden dos cosas. O el árbol queda reducido al área del engranaje, o no encontramos la forma de hacerlo encajar en tan poco espacio. Esto es porque pretendemos modificar nuestra conducta encarrilando nuestro comportamiento sobre las bases de uno que no es para nosotros. No podemos edificar nuestras nuevas creencias sobre las antiguas. Tenemos que lograr la forma de quitar de en medio esos FILTROS que nos fueron poniendo, para reemplazarlos por los que nosotros buscamos, y moldear la luz con forma de árbol. No somos enseñados, fuimos filtrados desde la infancia. Con buenas intenciones, pero de manera equivocada. Lo que diferencia a una familia con miembros exitosos y una familia con miembros con miedo y frustraciones es la comunicación. No hay que FILTRAR lo malo, sino REMARCAR lo bueno, siempre teniendo una buena comunicación de que lo bueno es bueno para uno y no para todos. De que todos somos distintos. Explicar las cosas, no para enseñar las cosas, sino para enseñar a pensar y ser críticos, poder crear nuestras propias creencias. Estamos filtrados, y esa es la peor frustración. Sentir algo y ser filtrado por uno mismo, y luego sentirse mal, consciente o inconscientemente, de haber perdido esa oportunidad, de no haber actuado.

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