domingo, 8 de mayo de 2016

No estamos solos

Una de las grandes dudas para el hombre es si realmente existe un otro ahí fuera. Únicamente tenemos consciencia de nosotros, y no podemos tocar la consciencia de los demás, sentirla con nuestro 'tacto' mental. Por lo tanto ¿existe el otro? ¿Existe consciencia fuera de la nuestra? Creo que la respuesta a esta pregunta esta en el lenguaje.

Nos comunicamos en muchos niveles, con varios lenguajes en paralelo. Un lenguaje se símbolos definidos por la cultura, de símbolos definidos por nuestro entorno cercano y experiencias, de símbolos pertenecientes a nuestra lengua, de símbolos generados e interpretados por nuestros movimientos corporales y formas.

¿Y cómo es posible construir estos lenguajes en nuestra mente? ¿Cómo es posible aprenderlos? Comparando, como siempre. Comparando la propia consciencia con el exterior, con el lenguaje casi reflejo de la experiencia como puede ser un gesto rápido y temoroso al sacar la mano del fuego.

Es por esto que si un evento externo puede recrear un relato distinto al presente vivido, nuevo para nosotros, a través de algún tipo de lenguaje, es muy probable de que se esté frente a un tipo de consciencia, más aún si maneja varios niveles de lenguajes.

Uno mismo como propia consciencia viene al mundo y su entorno entiende e interpreta el lenguaje que uno mismo va descubriendo a la par o de antemano, por tanto, no surgió de nosotros. Entonces estamos frente a la certeza de que existe la consciencia por fuera de la nuestra.

sábado, 13 de febrero de 2016

Aguas turbias

Estaba yo sentado al borde de un arroyo. Comía una manzana de un árbol, uno que había cruzado hacía no más de una hora.
Me acerqué un poco más al arroyo, y tomé un poco de agua.
Me pareció extraño ver a cierto personaje, con otras ropas, otro aire, caminando junto con un vecino amigo, viniendo hacia a mí.
Este personaje se me presentó en una lengua extraña. Se que lo hizo porque mi amigo me hizo una traducción de sus palabras. También dijo algo que no pude entender con claridad hasta que entendí que no estaba haciendo ninguna broma. Dijo que desde ese día tenía que pagar las manzanas. Y si no lo hacía iba a tener que ser juzgado y apresado. Lo que sí podía hacer era plantar mi propio manzano. Pero no en cualquier lugar, porque la tierra también iba a tener precio desde ese mismo día. Si plantaba un árbol en cualquier lugar, iba a estar violando leyes, y ése árbol no sería mío, ni sus manzanas.
Me aclaró que lo mismo iba a pasar con el agua limpia. Es decir, hay otros arroyos que se estuvieron enturbiando en estos últimos tiempos, por eso es que había tomado del que tenía en frente mío, y que esos arroyos podían ser bebidos, utilizados. Pero éste, el cual estaba limpio, no era mío y no iba a poder tomar de él.
Bueno en realidad si lo iba a poder hacer, pero claro, tenía que pagarlo, igual que con la manzana, o la tierra que quería usar.
Yo estaba un poco aturdido, y lo primero que me salió fue preguntar de qué forma podía yo pagarlo.
Este señor me ofreció un trabajo. Me ofreció recolectar manzanas, buscar arroyos, plantar árboles para él, y a cambio me iba a dar unas monedas.
Yo con esas monedas podía adquirir manzanas, agua, o arrendar un terreno.
Entendí, si es que lo hice, que todo esto lo iba a adquirir de este mismo señor. A él le tenía que pagar. Por lo cual pregunté por qué no tomaba yo las manzanas o lo que fuese en lugar de unas monedas para luego cambiarlas.
Me respondió que si me daba manzanas, yo no podría ahorrarlas, y no podría luego comprar otras cosas a alguien más, cosas como paquetes de paseos al arroyo.
Ya en este punto estuve un poco confundido, confusión que ayudó a que no pudiera pensar mucho en la tabla de precios que me estaba proponiendo este amable señor. Entre otras cosas, si cambiaba mi costumbre de comer una manzana por día a dos, iba a tener la segunda manzana a la mitad de precio. Sonaba confuso y beneficioso, una mezcla extraña que tampoco pude meditarla demasiado porque mi amigo, ese que toda la vida tomo agua conmigo, le compartí una manzana de vez en cuando, que me invitó alguna vez a descansar donde el acostumbraba a descansar, se horrorizó.
Estaba indignado. Se escandalizó porque dos manzanas por día era echar a perder los recursos, era desperdiciar alimentos, y luego ¿Qué? ¿Iba a suceder lo mismo con el agua?
El señor parecía tenerlo todo claro, porque de inmediato dio una respuesta que tranquilizó a mi amigo.
Dijo que no se preocupe, que él iba a modificar la tabla de costos para equilibrar el uso abusivo, y así se evitaría desvalorizar los recursos tan preciados.
Fue así que la manzana costó más de lo que podía pagar con mi trabajo, por lo que tuve que trabajar más. Fue así como me sentí mal por no pagar las manzanas, culpa por no merecer mi alimento sin laborar lo suficiente. Fue así como mi amigo me miraba mal cuando intentaba entender por qué tenía que pagar por las manzanas, o por qué estaban tan sobrevaloradas respecto al valor natural que surgía de mi relación entre mi labor diaria y mi alimentación de antaño.

domingo, 7 de febrero de 2016

La Tierra de mis uñas

La tierra es plana, en el cielo hay un vidrio que nos separa del espacio, la luna es un holograma, somos esclavos de extraterrestres, que dominan el mundo a través de los medios y una elite corrupta. El FBI nos espía, nos quieren sacar la libertad, envenenarnos, confundirnos, volvernos tontos. La realidad la creamos nosotros, hay muchos planos, los pensamientos crean. Dios está en todo, nosotros somos dios, somos parte de lo mismo. Las drogas te acercan a la verdad, expanden la conciencia y no le conviene al poder que las consumamos. La humanidad tiene más de 6000 años como sujeto civilizado, Jesús fue un iluminado o un filósofo igual que Buddha, seres Crísticos.

La tierra es esférica, hay un espacio infinito entre la tierra y el universo, viajamos a la luna que siempre muestra la misma cara, somos los únicos seres del universo y fracasamos como especie ya que el hombre es egoísta por naturaleza. A nadie le interesa lo que hagamos, tenemos libertad de elegir cualquier cosa, estar sanos, ser sabios, claros de mente. Hay una sola verdad y es lógica, lo que vemos es lo que hay, la FE no sirve. No existe un ser superior, somos máquinas que mueren, estamos separados. Somos adictos y viciosos sin control que buscan la autodestrucción y el estado tiene que protegernos de los comportamientos suicidas. La civilización más antigua estuvo en Sumeria hace 6000 años, Jesús no existió, o sí, qué se yo, Buddha me cae mejor y hago Yoga. Eran tipos normales, si es que existieron.

La tierra es tan grande que nunca le pude ver la forma, estuve arriba de alguna que otra nube pero el cielo siempre fue celeste. La luna es un círculo que sólo me llama la atención cuando está grande y amarilla, tengo que laburar por el resto de mi vida para comer una manzana o cosas plantadas y tomar agua y, básicamente, vivir, y lo más a mano para descansar es la tele o el youtube, si no llego muy cansado ando en rollers. Los políticos nos cagan, las empresas no fajan con los precios. La cana te para y no podes hacer nada, si quiero faltar al laburo o salir en bolas a la calle no puedo, tampoco puedo poner una carpa en una plaza. Comemos comida berreta, yo no entiendo nada, a veces me cuelgo y me cuesta pensar. La realidad a veces se ríe de mí y no frena, elegís con lógica pero sale todo al revés. De los millones que somos debo tener dos amigos, lo que pienso nunca pasa. A dios nunca lo vi, pero debe estar porque a veces toca botones, creí que los demás eran como yo, pero son todos más raros… De vez en cuando esta bueno drogarse con algo, como para que la tristeza no pegue tanto, pero cuando estoy contento ni siquiera fumo. Todo esto a escondidas, o no, ya fue. La civilización siempre estuvo, pero no me imagino a nadie inventando el español. Jesús apareció en las canciones de mi vieja antes de ir a dormir. A Buddha lo conocí después cuando no sabía qué carajo creer, soy duro para hacer yoga.