martes, 28 de agosto de 2012
Transmutación de un Ser
¿Qué es lo que estoy esperando para empezar Mi Vida? Te quiero aca a mi lado, haciéndome compañía. ¿Es que no puedo solo? Claro que puedo solo, pero sería una pena no poder compartir con vos. Puedo vivir mi vida sin nada, y si no estoy preparado ahora, se que puedo lograrlo. Pero ¿Cual es el sentido de vivir una vida si no experimentamos? ¿Y qué experimentar, si no es lo que queremos? Claro que puedo vivir como lo estoy haciendo ahora, y seguir llorando de felicidad. Claro que puedo retorcerme de angustia de vez en cuando y saberme creciendo. Claro que puedo vivir todo tipo de cosas y resurgir de las cenizas. Ese soy yo, el recuerdo de lo permanente y eterno, la prueba de la fuerza de voluntad, lenta como mil años, pero implacable como la erosión de la gota. Yo elijo volver en cada mañana, yo elijo recordar en cada noche. Yo elijo mi dudosa certeza en la confusión de una angustia. Claro que la elijo. Así como también elijo tu presencia. ¿Por qué negarlo? ¿Porque se supone que debamos ser la luz ante las tinieblas? ¿Acaso el sol no genera vida entre las tinieblas? Entonces eso es lo que elijo también, tu sonrisa entre la penumbra del olvido. Elijo tu mirada, bajo mi techo, bajo mi casa de sentires, mi hogar de sueños, elijo las cosquillas de mi naríz antes de que se me nublen los ojos, y que se nublen más. Claro que debo ser un guerrero. Un guerrero que disfruta de su gloria, que ya no es suya, sino de Dios. Entrega lo que le es entregado, enriquecido por su admiración y amor, su disfrute y goce. El héroe de los sueños de todos los corazones que imaginan, que planean en giros sobre el calor de su alma. Claro que lo quiero. Quiero entregarte la vida, germinada, enraizada, con un tallo fuerte, hojas húmedas y verdes, y la flor de mi ser alabando tu grandeza.
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